Un escritor que fue detenido en la calle acusó a policías de haber actuado con violencia

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Juan Páez, licenciado en Letras, cuestionó severamente un procedimiento policial realizado este jueves en horas de la mañana en el barrio Independencia de esta capital, donde fue violentamente detenido por efectivos de civil que lo interceptaron cuando salía de una oficina pública después de realizar un trámite, y aseguró que hubo un exceso y que actuaron mal, de un modo “hiperbólico”.

En declaraciones a La Mañana, el escritor lamentó que la violencia esté enquistada en el Estado y la situación de indefensión y estigmatización en la que se incurre muchas veces, refiriéndose al contexto en que ocurrieron los hechos: salió corriendo de una oficina ubicada en Córdoba y Corrientes, tenía un gorrito y llevaba una mochila.

Relató que como otros días, salió a cumplir con trámites que le correspondían como parte de su trabajo y, minutos después de las 9, cuando salía de un edificio público que está entre Córdoba y Corrientes, una moto con dos hombres con cascos lo interceptó y acorraló contra la pared, tras lo cual comenzaron a tirar de su mochila. “Al ver un arma en la cintura de uno de ellos, pensé que me estaban asaltando y comencé a correr; después forcejeamos y en ningún momento me mostraron una placa que acredite que eran los que decían ser”, describió.

Páez contó que en todo momento decían que eran policías mientras le tiraban de la mochila, en medio de un escenario innecesariamente violento, hasta que comenzó a pedir ayuda y uno de ellos lo tomó con fuerza hasta tirarlo al piso, donde quisieron esposarlo. “Me pisaron un pie y me tomaron del brazo en forma violenta”, recordó mientras era dominado por la confusión y el miedo.

Según el escritor, recién después de haber sido completamente reducido, los dos hombres mostraron sus placas y carnet.

“Una vez, cuando era más chico, un sujeto que decía ser policía me asaltó. Si no hay placa, tengo todo el derecho de dudar. Ahí pregunto por qué el forcejeo de entrada, por qué la moto en la vereda, porque me vieron salir caminando rápido con gorra y barbijo, mochila y me juzgaron, condenaron y arremetieron. El pibe de gorra; me vieron salir de allí y estaba la puerta abierta, y no había nadie”, relató, señalando que lo tuvieron en el suelo varios minutos, mientras otros tantos policías vestidos de civil llegaron al lugar y luego más policías pero uniformados. Tras abrir la mochila, mostró a los funcionarios el certificado de una actualización académica que cursó en FLACSO, pero le pidieron el permiso de circulación. “Les expliqué del 01 al 30, con sólo 30 turnos diarios para evitar el amontonamiento; vine caminando, no vine en vehículo, yo camino para entregar todo, la fecha, el cupo”, agregó.

Contó que fue interrogado en la vereda en repetidas ocasiones y que lo llevaron de un lugar a otro en una camioneta, sin respetar el distanciamiento social. “Después me llevan a un lugar para los procedimientos, papeles que escriben pero no me entregan”, aseguró.

“Uno de ellos se irritó cuando pregunté dónde estamos. Me dijo que ya me dijeron y que si me estoy haciendo el payaso, esto se va a poner más difícil. ¿Acaso no se dieron cuenta de que recién volvía de un plano de observador, donde me vi estigmatizado? Después la médica me miró el brazo, el lugar donde me pisaron la herida que ya tenía”, precisó.

Enmudecido por la situación, explicó que comenzó a tener mareos y relató los sucesos frente al policía que lo llevó hasta la médica. Después fue liberado de lo que denominó un “expreso de medianoche”. Yo sólo quería presentar mis papeles, volver a casa y seguir con lo mío. Mi aporte a esta ciudad siempre fue generoso: talleres, compilaciones, libros, participaciones en ferias y proyectos. Siempre dije que sí, pero ahora todo me resulta extraño. Hoy no es la ciudad en la que viví estos años. Quiero dejar en claro que conozco gente de las fuerzas armadas que hubieran actuado de otra manera, no estoy diciendo que sea todo igual pero sé que hubo exceso, sé que quisieron cumplir con su laburo, pero se actuó mal, fue hiperbólico. También sé que hubo casos anteriores… sí, casos en donde los pibes con gorra siempre salen perdiendo”, concluyó.

Según la policía, “quiso evadir el procedimiento”

 

 

Tras la consulta de La Mañana, la Policía de la provincia dio su versión sobre los hechos que derivaron en la detención del escritor, indicando que el “haber salido corriendo de una entidad pública con una mochila fue lo que llamó la atención” de policías de Informaciones Policiales que patrullaban por el sector, y al pretender ser identificado, el joven comenzó a pedir auxilio, pese a que “los efectivos se identificaron como tales”.

“No contaba dentro de las excepciones del artículo 6° de Decreto Nacional ni tampoco pudo justificar su permanencia en la vía pública, por lo que se iniciaron las actuaciones contravencionales”, explica el parte de prensa policial. A efectos de “establecer si había cometido un ilícito o no, decidieron identificar al hombre, intentando interceptarlo sobre la vereda de calle Corrientes, ocasión en la cual el sujeto, al percatarse de la presencia policial, rápidamente intentó darse a la fuga, pese a que el personal actuante se identificó como personal policial, continuó intentando eludir a los efectivos comenzando a pedir auxilio a los transeúntes que circulaban por el sector en plena mañana”, señala la versión oficial.

“Transcurridos unos minutos, se logró calmar a la persona, tratándose de un hombre de 35 años, oriundo de esta ciudad, quien no contaba con permiso para circular en la vía pública, motivo por el cual se lo trasladó a sede policial, donde se le notificó situación legal en una causa contravencional, continuando posteriormente en libertad”, concluye el relato policial.

FUENTE:lamañana

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