La radio cumple 100 años y va por muchos más

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Aquellos «locos lindos de la azotea» dieron el puntapié inicial en un medio de comunicación que, con el paso del tiempo, no perdió un solo ápice de su vigencia y que, por el contrario, se reinventa y genera nuevos formatos, alternativas y más llegada.

Universo mágico y lleno de fantasías. Nos entretuvo, nos enseñó, nos acompañó y nos ayudó a vivir en los momentos de mayor dificultad. Hoy, precisamente, la radio argentina cumple 100 años. Un verdadero acontecimiento, un medio de comunicación imponente y que no ha perdido un solo ápice de su atractivo, un medio que debió soportar rigurosos embates y competencias, muchas veces, en desigualdad de posiciones y estructuras.

Repárese, en este sentido, en que ni la televisión desde su llegada ni tampoco la ultratecnología que experimentamos en los tiempos que corren, con sus innumerables soportes de la web, han logrado disminuir su enorme capacidad de llegada y fuerte atracción.

Insistimos, en derredor de estos mundos de impensada perfección online (muchas veces imperfecta), con sólo cuatro pilas medianas podemos acceder a la magia de la radio que va a estar con nosotros siempre, en todo momento del día, en el espacio y en el lugar que nosotros determinemos.

Una maravilla de creación por el que han pasado y transitan profesionales, técnicos, productores, periodistas, actores y animadores que continúan renovando ese vínculo tan afectivo, íntimo y necesario entre el emisor y el receptor, como la vida misma. Levantemos, entonces, la copa y brindemos por ese medio tan noble, necesario, entretenido y vital que es y seguirá siendo el mundo radial.

Los locos

Y aquel 27 de agosto de 1920, precisamente, desde el teatro Coliseo de la ciudad de Buenos Aires, los entonces estudiantes de medicina Enrique SusiniLuis Romero CarranzaCésar José Guerrico y Miguel Mujica fueron los hacedores de la primera transmisión masiva con la puesta al aire de la obra “Parsifal”, de Richard Wagner, siendo apodados aquellos muchachos como “los locos de la azotea” ya que el desarrollo técnico de aquel evento se llevó a cabo con un equipo transmisor desde el propio techo del edificio.

Los testimonios de la época relataron que si bien la rudimentaria tecnología de la época no permitía una gran calidad sonora, la novedad generó tal entusiasmo que obligó, de alguna manera, a que los conciertos debieron repetirse en los días siguientes con las óperas “Aída”, “Iris”, “Rigoletto” y “Manon”. Así dadas las cosas, luego se fueron dando audiciones improvisadas, en las cuales Susini también tuvo la posibilidad de cantar en distintos idiomas, como el alemán, francés, italiano y hasta en ruso.

De tal modo, las puestas al aire prosiguieron desde otros escenarios, como el Teatro Colón, y posteriormente con una novedad: el desarrollo y la transmisión de noticias.

Firpo y Dempsey

Y así como la noticia, tal como lo consignamos, iba alcanzando una gran relevancia, luego el deporte iba a tener protagonismo de aparición con situaciones que iban a marcar a fuego el predominio de la radio.

En septiembre de 1923 entraba el boxeo, con la célebre “Pelea del Siglo” entre Luis Ángel Firpo y Jack Dempsey, en el Polo Grounds de Nueva York; y en octubre del año siguiente lo hacía el fútbol, con un encuentro entre las selecciones de Argentina y Uruguay. Otro aspecto fundamental y de gran valía para los tiempos venideros hasta la actualidad, puntualmente va a estar referido a la aparición del radioteatro. En efecto, a fines de los años treinta nacía el radioteatro, cultor inicial de la vertiente nativa, centrado en canciones y payadas.

Tiempo después, en la década del ’30, se va a generar un capítulo esencial en nuestra radiofonía con emisoras que van a cambiar de nombre y le pondrán, por otra parte, un toque de especial predominio a este ámbito. En esta década denominada “Broadcasting”, La Nación se volvió Radio Mitre, Radio Cultura pasó a ser Radio El Mundo, Estación Flores se volvió Radio Belgrano, Radio Telefunken transmutó en Radio Porteña, Radio Bijou se denominó Radio del Pueblo; en tanto, Radio El Abuelito se denominó Radio Rivadavia.

Fue, en definitiva, el gran éxito de Radio Splendid, Radio Belgrano y Radio Rivadavia. Asimismo, don Jaime Yankelevich, el empresario más importante del medio, generó cadenas nacionales con diversas filiales. De esta manera lanzó Cadena Gigante, Red Argentina de Emisoras Splendid y Cadena Azul y Blanca de Emisoras Argentinas de El Mundo y que se van a extender durante prolongado tiempo. Un enorme emprendimiento.

El radioteatro

Y como si esto fuera poco, nacieron otras emisoras como Casa América (luego Radio Callao) y Radio Nacional. Un mojón muy valioso para citar: Tito Martínez del Box creó el largamente exitoso “Gran pensión El Campeonato”. Y el radioteatro, ya con la asunción del gobierno peronista, se convirtió en uno de los géneros por excelencia de nuestra radiofonía. Con obras de los emblemáticos Abel Santa CruzNené Cascallar María del Carmen Martínez Paiva, fueron desfilando actores de la talla de Oscar CascoHilda BernardSusy KentRosa RosenJorge Salcedo, Julia Sandoval y Eduardo Rudy. En tanto, Eva Duarte, luego ungida en la política como Evita, también había generado, por ese entonces, particular convocatoria popular.

Catita y Felipe

En 1940 debuta Niní Marshall con sus primeros personajes: Cándida y Catita (con Juan Carlos Thorry como impecable partenaire). Otro de los capítulos fundamentales por ese entonces estaba centrado en la presentación de un emblemático personaje, interpretado por uno de nuestros actores de mayor incidencia en el espectáculo nacional. En efecto, en 1944 Luis Sandrini interpretó, por primera vez, a su personaje Felipe, que perduraría por años, sobre todo en el ámbito cinematográfico y, también, televisivo. O

tros grandes actores cómicos del momento fueron Tincho ZabalaPepe Arias (estirpe de enorme incidencia en el teatro Maipo y en el cine), el dúo Buono-StrianoJuan Carlos “Pinocho” Mareco y Pepe Iglesias “el Zorro”. Por otra parte, mención especial merece Mordisquito, personaje creado por Enrique Santos Discépolo, de reconocida simpatía por el peronismo, con quien dialogaba imaginariamente sobre la realidad del país en esos años.

En otros géneros, precisamente entre los programas musicales, se destacaba “El fogón de los arrieros” con Antonio Tormo y su grupo, la Tropilla de Huachi Pampa (capítulo fundamental), dedicado al folclore. Asimismo, tenían gran difusión las orquestas típicas, las de jazz y los cantantes solistas.

A todo esto, el Estado nacional recuperaba todas las licencias que estaban en manos privadas y extendió la creación de nuevas estaciones de radio en el interior del país. Y los años cincuenta fueron también, en esta sucesión de grandes ciclos y personajes, fundamentales en la toma de posiciones de una radio con pensamiento nacional en cuanto a producciones, historias y personajes a transitar.

Precisamente, como hecho sustancial de esa etapa, se produjo el nacimiento de la televisión en Argentina, que se expandiría en el decenio siguiente, desplazando, empero, a la radio de muchos de los ámbitos de la comunicación masiva que había ocupado hasta ese entonces. La primera televisora del país, Canal 7, nació siendo propiedad de Radio Belgrano. Sin embargo, luego, como lo señalamos antes, la historia entre tevé y radio se va a revertir, nuevamente, a favor de esta última. Puntualmente, uno de los programas más exitosos de la época, y de la historia del espectáculo en la Argentina, fue el radioteatro “Los Pérez García”, sobre una familia típica argentina.

Entre los guionistas aparecen Alberto Migré y Celia Alcántara. Otro mojón: “Las aventuras deTarzán” (César Llanos, Oscar Rovito y Mabel Landó). Y en ese devenir de ciclos que fueron marcando a fuego la historia de nuestra radiofonía, es necesario mencionar a otro capítulo decisivo que se instaló con Los Cinco Grandes del Buen Humor (con enorme tránsito, también, en la historia del cine argentino), con Rafael “Pato” Carret, Jorge Luz, Juan Carlos Cambón, Zelmar Gueñol Guillermo Rico, y “La revista dislocada”, de Delfor y Aldo Cammarota, y que se convirtió en un verdadero semillero de grandes intérpretes y grandes capocómicos de toda la historia del espectáculo argentino.

Otros acontecimientos: en el deporte apareció un estilo propio de locución con Fioravanti (eximio manejo en el idioma), y los comentarios desenfadados de Lalo Pelliciari. También se puso en el aire un programa dedicado enteramente al automovilismo, “Coche a la vista”, conducido por otro emblemático: Luis Elías Sojit.

Fontana, Larrea y Carrizo

En tanto, en los años ’60 habrá que remitirse a referencias que siguen brindando escuela y formación en nuestra radiofonía. Y estamos señalando, puntualmente, a dos verdaderos grandes. Hicieron su ingreso el “Fontana Show” de Cacho Fontana y “Rapidísimo” de Héctor Larrea y que marcarían el estándar de los programas matutinos de radio para las siguientes décadas.

Y hablando, nuevamente, de musicales, hay que destacar “La cabalgata musical Gillette”, la primera en emitir un tema de Los Beatles, denominados entonces Los Escarabajos. Otras propuestas para la juventud eran “Música en el aire” o “Escalera a la fama”; mientras que el folclore encontró en “Argentinísima”, de Julio Márbiz, o “El mundo de la guitarra”, de Antonio Carrizo, propuestas de gran aceptación popular. Precisamente, el gran Tony Carrizo se va a erigir después, con “La vida y el canto”, en uno de los ciclos de mayor relevancia en cuanto a contenidos (Borges fue uno de sus entrevistados) en nuestra radiofonía.

El Gordo Muñoz

En lo deportivo, nacen los programas de automovilismo “Carburando”, de Andrés Rouco e Isidro González Longhi; “Campeones del camino”, de Carlos Legnani, y “Emoción en las rutas”, de Gañete Blasco-Pérez Trigas. En el fútbol hace su aparición como relator José María Muñoz y aquí, una mención fundamental: el Gordo le dio, con su destacado equipo deportivo, durante muchos años, un particular relieve a “La Oral Deportiva”, un programa por el que desfilaron periodistas de enorme efectividad en el mundo de los deportes. Inmediatamente, un tópico esencial: la locución va a experimentar un sensible cambio de estilo, con tonos bajos y sugerentes que cautivarán la audiencia nocturna como Nora PerléBetty ElizaldeNucha Amengual Graciela Mancuso.

A este movilizador y atrayente panorama habrá que sumarle el estilo pausado de Omar Cerasuolo, dedicado al folclore latinoamericano, y Juan Alberto Badía, orientado al rock. La noche, entonces, gana en intensidad y garra con programas como “Modart en la noche” (Pedro Aníbal Mansilla), “Las 7 lunas de Crandall” (Nora Perlé) o “La noche con amigos” (inolvidable creación de Lionel Godoy). Desde la perspectiva informativa general se destacan Víctor Sueiro, Julio Lagos y Mario Mactas. En esta década se incorpora con inusitada fuerza Hugo Guerrero Marthineitz, conocido como “el Peruano Parlanchín”, con su original creación “El show del minuto”.

Censura y prohibidos

En tanto, una de las verdaderas manchas negras que debió soportar, no solamente la radio sino el país todo, estuvo referido al siguiente tema histórico. La dictadura auto denominada Proceso de Reorganización Nacional, desde 1976 hasta 1983, impuso su control sobre los medios de comunicación y la censura se instauró también en la radio. Listas negras, artistas, locutores y periodistas desaparecidos, nombres prohibidos, asuntos eludidos y músicos cuya obra no podía ser difundida, se convirtieron en prácticas habituales.

Una etapa lamentable y que significó un dramático retroceso en el devenir histórico y cultural de nuestro país. Ya en la etapa final del Proceso de Reorganización Nacional entre (1982-1983), fueron privatizadas las radios Antártida -que pasó a llamarse América-, Argentina, Del Pueblo -que pasó llamarse Buenos Aires-, El Mundo, Mitre y Splendid, junto con otras estaciones de radio y televisión del país.

Magdalena, Rodari y la democracia

En tanto, a modo de análisis, los años ochenta se caracterizaron, para la radio, por una profunda renovación de estilos y contenidos, a tono con la recuperación de la democracia el 10 de diciembre de 1983 y teniendo como eje la libertad de expresión y la creciente interactividad con la audiencia.

Se desarrolló ampliamente el comentario político de opinión con periodistas como Magdalena Ruiz Guiñazú, Carlos Rodari (hacedor del imponente ciclo “Haciendo camino”), Santo BiasattiNelson CastroAlfredo LeucoRomán LejtmanEduardo Aliverti, Ana María Muchnik y José María Pasquini Durán, entre otras grandes personalidades. Por otra parte, partir de 1985 Alejandro Dolina convocó a una audiencia creciente con su ciclo “Demasiado tarde para lágrimas”, en la medianoche, verdadero clásico de nuestra radiofonía hasta nuestros días.

La innovación de la FM

Otro de los capítulos esenciales de nuestra radiofonía va a estar centrado en la FM, ya que va a iniciar su gran despegue, revolucionando la estética y medios de producción del citado medio. Una de las pioneras fue Rock and Pop, creada en 1985 y dirigida por Daniel Grinbank.

En 1987 esta radio puso en el aire el programa “ Radio Bangkok”, conducido por Lalo Mir, Bobby Flores y Douglas Vinci, con un estilo delirante y revulsivo que lo volvería mítico. En materia deportiva, a partir de 1981 se incorporó a la radiofonía argentina el uruguayo Víctor Hugo Morales, destacado por su estilo veloz e inteligente como relator de fútbol e incorporando a un grupo de colaboradores y columnistas que también se destacaron por su estilo incisivo y por sus referencias, análisis mediante, al mundo de la literatura y del cine.

En tanto, en los años ’90, a las emisoras ya existentes se sumaron, entre otras: FM Sport -hoy Mega 98.3-, Feeling -hoy Blue FMy Milenium. En lo que hizo a envíos de particular ascendencia con el oyente es necesario citar: “¿Cuál es?”, de Mario Pergolini en Rock and Pop, y una serie de conductores que pusieron su particular sello, como Lalo Mir, Elizabeth Vernaci, Ari Paluch. En tanto, el Negro Oscar González Oro se empieza a afianzar, cada vez más, con una propuesta diferente, culta y popular y muy cercana al mejor gusto y aceptación de la gente.

FUENTE:cronica

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