Exitoso cierre del programa “Historias de Formosa”

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Con la participación de la prestigiosa doctora en Historia Noemí Girbal Blacha, reconocida internacionalmente por sus trabajos científicos sobre Historia Agraria Regional, y de la brillante académica formoseña Marta Kaplan, concluyó exitosamente el programa Historias de Formosa, conducido por Fabián Sinsig y Gabriel Barrionuevo.

La profesora y doctora en Historia Noemí M. Girbal-Blacha, egresada de la Universidad Nacional de La Plata, es Investigadora Superior Emérita del CONICET, Profesora Emérita de la Universidad Nacional de Quilmes (UNQ) y  Profesora visitante en universidades nacionales y extranjeras. Recibió en el año 2011 el premio “Bernardo Houssay” a la Trayectoria Científica-Humanidades, distinción otorgada por el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación a la Investigación Científica y Tecnológica de la República Argentina. Es Doctora Honoris Causa por la Universidad de PAU (Francia, 2007), la  Universidad Nacional de San Juan (2014) y la UNAM (2017), directora de Programas Prioritarios de Investigación y Desarrollo de la Universidad Nacional de Quilmes y del CONICET sobre La Argentina Rural de los siglos XX y XXI” desde abril del 2008. Autora de 24 libros y un centenar y medio de artículos publicados en revistas nacionales y extranjeras de reconocido nivel científico en la especialidad.

La entrevista con la doctora Girbal, que duró 40 minutos, fue muy rica en varios sentidos, pero especialmente en relación a la historia regional y su vinculación con los procesos históricos que atravesó Formosa, particularmente en tiempos de territorio nacional (1884-1955), como también su relación con las principales problemáticas históricas regionales que aún tienen vigencia en el país.

problemáticas históricas regionales que aún tienen vigencia en el país.

Profesora y doctora en Historia Noemí M. Girbal-Blacha

En relación a la historia agraria regional dijo, entre otros aspectos, que “es una manera de hacer historia, pero creo que es como debe hacerse la historia en un país con diversidades regionales como el nuestro. También es una metodología de trabajo que se vincula a la microhistoria que nace en los años setenta y es un desafío para los que hacemos historia porque implica transitar de lo micro a lo macro, siempre con preguntas generales para poder tener respuestas similares y particulares”.

Asimismo, remarcó que “nunca las conclusiones deben ser generalizadas porque no hay verdades absolutas. Yo soy de una generación donde se hablaba de la objetividad de la historia y la verdad es que la historia la escribe el historiador desde el presente, sobre el pasado pero desde el presente. El historiador es un hombre, una mujer, una persona que siempre tiene cierta subjetividad como tenemos todos”.

Continuó reafirmando que “la historia regional en un país que tiene casi 3 millones de kilómetros cuadrados como el nuestro y que tiene tantas diversidades, es la mejor manera de estudiar la historia. Por supuesto que lo nacional y lo universal se convierten en marcos de referencia, pero lo local alcanza su significado, al menos en el espacio regional. Tal es el caso de la historia de Formosa, Chaco o Corrientes que están dentro del NEA  y son parte del Gran Chaco Argentino. La historia regional es una  manera de hacer historia”.

Consultada acerca de los problemas regionales históricos que aún persisten en el país, Girbal dijo –entre varios aspectos – que “son principalmente aquellos que  derivan del modelo agroexportador que eligió la Argentina para situarse en el mundo como país proveedor de materias primas agropecuarias desde fines del siglo XIX. Es decir que el modelo gira en torno a la ciudad puerto de Buenos Aires que privilegió y privilegia la región pampeana, lo que en un momento supimos llamar el granero del mundo. La conformación del Estado le permitió a algunas provincias y, por supuesto, a algunas regiones con fuertes oligarquías establecidas, sentarse hacia 1880 a la mesa de negociaciones y diseñar lo que podría ser una dirigencia nacional, un mercado y el Estado nacional. Es el caso de Cuyo y del NOA con sus agroindustrias las dos, la primera la vitivinicultura y la segunda el azúcar con epicentro en Tucumán. Y las otras regiones que uno podría llamar marginales o fronterizas, conformadas esencialmente pero no exclusivamente por territorios nacionales, es tierra de indígenas donde no hay una fuerte burguesía establecida. Entonces, ahí está la decisión de sumarse al modelo agroexportador. Esas economías de las márgenes en el sentido más amplio de la palabra, se sumaron a ese modelo dotando sus recursos naturales con cultivos que no sean competitivos a los de la pampa húmeda como el algodón o la yerba mate. En el caso de la Patagonia tuvo otra inserción, una organización territorial diferente y también estuvo vinculada hasta la década del 20 a Chile. Allí el ferrocarril no llegó, no hay comunicaciones establecidas, entonces a la marginalidad se le suma el aislamiento”.

Estos problemas que persisten – continuó la historiadora- tienen que ver con un hecho que difícilmente se haya trastocado, más allá de que cambien los guarismos. Una cuarta parte del territorio argentino, concentra la tres cuarta parte de la población,  infraestructura, agricultura y ganadería nacional. Entonces quiere decir que hay tres cuarta parte del territorio que tuvieron que pelear por sus espacios. Algunos entraron en las negociaciones y otros no. Formosa, lamentablemente, estuvo en los que no pudieron sentarse a la mesa de negociaciones”.

Marta Kaplan y la historia de los judíos en Formosa

Por su parte, y en otro momento del programa, la licenciada Marta Kaplán dialogó con los conductores de “Historias de Formosa” acerca de varios temas vinculados fundamentalmente a la historia de los judíos en Formosa.

Licenciada Marta Kaplán

Al iniciar la entrevista,  se destacó parte de su extensa trayectoria en Formosa como docente, investigadora, profesora universitaria, locutora, comunicadora y productora de televisión, entre varios aspectos. Se citó, por ejemplo, que es Maestra Normal Nacional, Profesora y Licenciada en Historia. Se desempeñó como docente de los distintos niveles y modalidades de la ciudad de Formosa desde 1981. También desempeñó tareas docentes en la Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional de Formosa (Orientadora de la Práctica y Residencia Pedagógica de los alumnos del Profesorado de Historia). Fue Integrante de la Comisión Académica del “III Congreso de Historia de Formosa y de sus Pueblos”. Coordinadora del Programa Prociencia del Conicet de la Cabecera Provincial de la Red Federal de Formación Docente Continua del Ministerio de Educación y Cultura. Presentó trabajos sobre Historia Regional en las Universidades de Buenos Aires, Tucumán, Mar del Plata, Rosario, Resistencia y Formosa. Publicó trabajos con Referato en la Revista Argentina de Humanidades y Ciencias Sociales. Centros de Altos Estudios sobre Epistemología y Metodología de la Investigación de la Sociedad Argentina de Información. Ejecutora del Sub Proyecto “La memoria como base para la construcción de la Historia Reciente de Formosa”. Fue invitada a la Cátedra Historia Regional a fin de brindar exposiciones sobre Aspectos de la Economía Regional. Dictó conferencias como investigadora invitada del Centro Interdisciplinario de Estudios Agrarios (CIEA) de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires. Actualmente se desempeña como ayudante de Trabajos Prácticos en la cátedra de Historia de América Independiente en la Facultad de Humanidades de la UNAF y ha participado recientemente en un Seminario de multiculturalismo y multilingüismo en el Instituto Internacional Moffet de Tel Aviv bajo la conducción de profesores de las Universidades de Jerusalem y Tel Aviv.

La ocasión fue propicia para dialogar acerca de uno de sus libros titulado «Judíos en Formosa, una historia centenaria (1909 – 2009), un trabajo de investigación que cuenta con las  historias  y recuerdos particulares de integrantes de esa comunidad y también con testimonios de sus descendientes.

Se destacó que las primeras familias de judíos comenzaron a llegar a Formosa en la primera década del Siglo XX. La emigración se dio ante la urgente necesidad de abandonar los países de origen y bajo el sistema de redes, es decir que se fueron relacionando y adquiriendo vínculos personales entre parientes, amigos y conocidos.

Los primeros grupos que llegaron a Formosa fueron los sefaradíes; procedentes de Esmirna o de Estambul y llegaron a estas tierras en 1909 los señores: Jacobo Sabaj, Salóm, Bueno, Levi, Saidón, entre otros. Al mismo tiempo lo hicieron los judíos ashkenazíes, provenientes de Rusia, Besarabia y otros lugares del centro este europeo. Samuel Orquín y sus hermanos serían los primeros.

Teniendo en cuenta que esos dos grupos judíos eran diferentes por su historia, la forma de relacionarse, sus costumbres, su dialecto, su ritual, levantaron dos sinagogas, ambos se ubicaron en la calle Rivadavia, uno sefaradí y otro ashkenazi. Permanecieron separados por casi 70 años hasta que, en la década del ’90, se fusionaron. Se destacó que buscaron la forma de generar un ámbito educativo para garantizar la transmisión de la historia, el idioma, los valores familiares y las tradiciones sociales, las primeras “escuelas” funcionaban en casas particulares con maestros contratados por las familias más pudientes, hasta que tuvieron un espacio exclusivo dentro del Templo. La mayoría de los judios se dedicaron al comercio y la hacían como “cuentenick”, vendedores ambulantes de baratijas; luego levantaron sus pequeños comercios y con el correr de los años,  sus negocios de Ramos Generales. La mayoría se quedó en la ciudad y muy pocos se radicaron en el interior. Con el transcurrir del tiempo, la pujanza de la producción algodonera permitió un desarrollo comercial intenso y los judíos supieron darle un dinamismo muy intenso e inusual a la Formosa de los primeros años. Algunos de ellos se destacaron como fuertes empresarios en la década del 60/70. También hubo hombres públicos que se destacaron en la política. Tal es el caso del Dr. Luis Gutnisky, primer gobernador judío de la Argentina y del primer gobierno constitucional de Formosa, en 1958. En definitiva, los judíos, al igual que otras comunidades como la italiana, la siria, la libanesa, árabe, española, ucraniana, supieron mixturarse con los criollos y con los pueblos originarios.

El cierre del ciclo 2020

El programa Historias de Formosa, en su cierre de ciclo, fue recibiendo y difundiendo decenas de salutaciones de parte de los oyentes de Radio La Voz que expresaron sus felicitaciones y buenos augurios para el próximo año.

Gabriel Barrionuevo

Para finalizar, uno de los conductores del programa, el licenciado Gabriel Barrionuevo,en representación de todo el equipo de producción expresó, entre otros aspectos:

Buenos Fabián, compañeros y compañeras en estudio. Hemos llegado al final de una etapa y Dios mediante será el inicio de otra que reiniciaríamos el año próximo. Creo que aquello que fue un sueño a principios de año hoy es una realidad. Hemos aportado nuestro granito de arena en la construcción de la Historia de Formosa, siempre con la idea de aproximarnos a la comprensión de un pasado y un presente para nuestra sociedad, para nosotros y sobre todo para nuestros hijos y nietos.

La historia sirve para aproximarnos a la compresión del devenir histórico de nuestros pueblos y sirve o al menos debería servir para valorar (entre otras cosas) el esfuerzo de nuestros antecesores, para no cometer los mismos errores en el presente, pero también en ese intento de comprender el pasado poder aportar a la transformación social del presente.

 

“Tenemos que interactuar con el mundo, pero desde nuestra propia identidad,  desde “el ser formoseño”, (Rafael Rumich)

 

Hubo también de nuestra parte, un intento si se quiere subrepticio, no explícito pero que guió también estos programas: el intento  ser amplios e incluyentes, no discriminar a nadie. De allí que transitaron por este medio diferentes actores sociales con diferentes ideologías o posturas políticas. Y también intentamos superar un gran desafío, que es articular (hasta donde se pueda) conocimientos académicos con los saberes populares. Este intento de compatibilizar los saberes académicos o científicos con los saberes populares, son parte del devenir histórico de Formosa.

Por eso participaron y agradecemos una vez más a los y las excelentes profesionales de la UNAF y de otras universidades que prestigiaron este programa, pero también agradecemos profundamente a todas personas de nuestro pueblo que nos brindaron sus anécdotas y relatos históricos que también fueron excelentes aportes porque son parte de nuestra historia y cultura popular formoseña. En este intento trataremos de insistir próximamente.

También insistiremos en la convicción de que la historia como proceso complejo pero genuino de los pueblos debe articular la historia local, con los procesos regionales, nacionales e internacionales. Mucho más en estos tiempos donde la globalización nos pega fuerte con sus valores y desvalores (ya vez lo que está pasando con la pandemia).

Rafael Rumich

Final evocando a Rafael Rumnich

Barrionuevo, finalizó parafraseando a un amigo que ya no está, pero que sigue en el corazón de nuestra cultura formoseña, Rafael Rumich: “tenemos que interactuar con el mundo pero desde nuestra propia identidad de formoseños,  desde “el ser formoseño” (lo decía desde el título de un libro que aún tiene mucha vigencia: El Ser Formoseño). De ahí la importancia de la historia, porque además de comprendernos, nos permitirá sentirnos orgullosos de nuestra cultura popular formoseña para  poder decir desde el corazón de América Latina, soy argentino y orgullosamente formoseño”.

 

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